Otro interesante evento de Escépticos en el Pub, en este caso desde Valencia. El físico Miguel Ángel Sanchís nos habla de los límites del conocimiento.

Los positivistas eran empiricistas (no empiristas) y por ello eran anticientíficos, y de hecho ese empiricismo les llevó a cometer tremendos errores, como la negación de que la teoría atómica fuera científica, pues los átomos no se pueden captar con los sentidos.

El positivismo es la dogmática ideológica bajo la cual la sociedad burguesa es capaz de integrar la ciencia previniendo los efectos de su crítica, y es la ideología abrumadoramente mayoritaria entre los científicos, bajo nuevas formas muy eclécticas como la de Mario Bunge -debido a la necesidad de hacer inofensivo el hecho de que el avance de la ciencia se produce en el sentido del materialismo dialéctico, sobre todo en ciencias como la biología, pero incluso en la física, lo que no puede ser asumido por la ideología dominante porque sería minarse a sí misma, y trata de integrarlo mediante “historias” como la teoría de sistemas y la fraseología acerca de las “propiedades emergentes”, etc., para no tener que hacer referencia a la dialéctica y aludir sólo a la necesidad empírica-, pero ideológicamente sigue siendo positivismo pese a ese eclecticismo, y su carácter esencialmente anticientífico es lo que impide el progreso sobre todo de las ciencias sociales -evidente en campos como la economía o la sociología, por ejemplo- y las mantiene, en el mejor de los casos, en la etapa previa a la ciencia, en el terreno del empiricismo, anterior a la inducción y la deducción teórica, limitándose a tratar de descubrir algún patrón en la acumulación de hechos empíricos de una realidad estática y congelada, y luego bloqueándose en explicaciones místicas ideológicas en vez de avanzar según el método científico (lo que no puede hacer porque eso conduce al materialismo dialéctico y a la negación de sí misma, de la ideología dominante).

El ajuste fino de los parámetros del universo así como el llamado principio antrópico son de nuevo anticiencia, es introducir el creacionismo en definitiva por la puerta de atrás, y subvertir los fundamentos de la ciencia.

Y, la verdad, creo que debería ser obvio que la respuesta correcta en la última transparencia es la nro. 4, por el simple hecho de que un sistema finito como es la humanidad sólo puede irse aproximando asintóticamente al conocimiento de un sistema infinito (o en la práctica como si lo fuera si es que no lo es) como es la Naturaleza, el Universo. Pues es con el paso del tiempo y no sólo por mera extensión, con lo que la humanidad va creciendo, “aproximándose” asintóticamente a la “infinitud” por tanto en capacidad (por decirlo con una analogía). Basta ver cosas como que, de repente, se descubre la materia oscura que es mucha más que la ordinaria, y más adelante la energía oscura, que resulta ser el componente mayoritariamente abrumador del universo.

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