Esta reseña biográfica es de lo más interesante:

Las moléculas magnéticas de Roberta Sessoli

Por un lado, se trata de una mujer que lleva tan asumida la ideología dominante que ni percibe su propia discriminación sino que ve su situación como algo natural hasta el punto de que niega esa misma discriminación pese a que al paso siguiente en su propia frase la afirma (y es que ve eso que señala como “lo natural”, y por eso no percibe su contradicción).

También es “cojonudo” el redactor, pues en esa misma línea, si bien hace notar la contradicción de la biografiada, parece no darse cuenta de su propio clasismo, que está defendiendo mientras lo hace, pues propone que, en fin, gracias a Dios, hay clases sociales con su correspondiente jerarquía, por lo que lo que hay que hacer es que los priviliegiados en mayor o menor medida, gracias a su dinero, paguen a quien no le queda otro remedio que trabajar en el “apasionante” y “enriquecedor para la personalidad” oficio de quitar la mierda de otros y que así esos otros puedan dedicarse, por ejemplo, a la ciencia… o a salvar al mundo.

¡La pequeña burguesía asalariada…! Me tengo que volver a ocupar un día de esto y, por cierto, de los reformistas y su empeño en convencernos de que todos los asalariados somos una misma “clase trabajadora”,  mientras confunden pequeña burguesía con pequeños capitalistas. Lo que, de hacerles caso, no nos permitiría ver fenómenos como este que estoy reseñando, y la subordinación política a la pequeña burguesía por parte de la clase obrera que esto supone, que en definitiva es de lo que se trata con el reformismo e incluso de lo que ellos personalmente tratan de defender como reformistas… y burguesitos. No hay reformista, por muy enmascarado de superrojeras que vaya, que no caiga en esta tremenda negación de la teoría marxista y de la realidad social.

Y que conste que lo que pretendo es comprender, con simpatía, a estas otras clases trabajadoras, asalariadas en particular, por su importancia política, porque esto es precondición para la formación del bloque popular revolucionario articulado en torno a la clase obrera, y para librarnos de toda la mierda ideológica que tanto desde la ideología dominante como desde ellas mismas (vía reformismo y vía ciudadanismo por ejemplo), nos impide reconocer la realidad social de unos y otros, aislándonos políticamente para sólo poder articularnos en esos engendros políticamente inofensivos y de hecho favorecedores y sostenedores del orden establecido, como son todos aquellos que implican la disolución de la clase obrera en la masa pequeño-burguesa a la que llamamos ciudadanía, como son el reformismo y el ciudadanismo. No nos engañemos: el cabreo contemporáneo de los reformistas de toda laya con el ciudadanismo es solo porque este les ha quitado a los primeros el terreno bajo sus pies, ante su propia incapacidad, por cierto.

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