Vamos a ver, seamos sinceros: un hispanohablante que no entiende con facilidad el gallego, el portugués o el catalán, idiomas tan próximos al nuestro, es que en realidad no conoce nuestro idioma, sino que lo chapurrea de mala manera para apañarse en el día a día, pero es en el fondo un puto ignorante. El conocer con un mínimo de solvencia el castellano, implica que, necesariamente, se van a entender sin mucha dificultad estos idiomas tan próximos al nuestro, e incluso puede que otros un poco más alejados como el italiano. A quien se queje de que no puede entender a alguien que hable estos idiomas, por tanto, hay que mandarlo al parvulario a que le enseñen desde lo básico el español. Claro, imposible que alguien tan ceporro aprenda, por ejemplo, a hablar en ingles o en alemán, Quizás sea por eso que el inglés que hablan los de aquí da, más bien, risa…

Y desde luego choca la actitud del cuñao carpetovetónico, sostén del ya cascado proyecto de construcción nacional aniquilando otras naciones de nuestras clases dominantes, por destruir cualquier rasgo de identidad nacional en nuestro país ajeno al español en vez de sentir el cariño y admiración por las diferentes culturas, pueblos y naciones que convivimos en común, y por tanto moverse por el impulso de conocer y dar a conocer estas culturas.

Siendo española, siento como algo ajeno a mi nación, y como enemigo en la actual coyuntura histórica de lo español (y en realidad de siempre) a todos estos cuñaos carpetovetónicos, forma de nacionalismo palurdo mucho más dañina (desde luego en el pasado más reciente es sangrientamente evidente pero hoy no es menos claro) que cualquier otra forma del inherentemente dañino nacionalismo en nuestro país, y que no son más que simples hijos de puta fascistas de los que, por culpa de transición, se cometió el error de no ajustarles las cuentas, error que cada día que pasa, nos resulta más caro de lamentar, y no menos como los ingenuos supusieron, e incluso hoy amenaza y da resueltos pasos para traernos de vuelta la dictadura fascista.

En fin…

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